CAPITULO 6: DE TU AMOR (Con revisión de IA)


CAPITULO 6: DE TU AMOR (Con revisión de IA)

Días después, en Miami, Jorge Patricio camina por la fan zone del Bayside junto a su bellísima hermana Giselda. Mientras observan las banderas multicolores y las pantallas gigantes, Giselda le explica a su hermano el origen del nombre de su grupo clandestino.

—Nos llaman "Las Pantojas" en honor a la cantante favorita de nuestra líder...

—Sí, claro, la conozco. Se llama Isabel Pantoja. ¿Y cómo se llama esa líder?

—No puedo decirte su nombre, Jorge Patricio. Es privado.

—Por favor, soy tu hermano. ¿Será que podrás confiar en mí alguna vez?

—Uf... hace tanto calor... —desvía el tema Giselda, abanicándose con la mano—. ¿Será que podemos comprar una botella de agua?

Se detienen en un kiosko de refrescos para pedir agua e hidratarse. En el lugar hay un grupo de seis eufóricas fanáticas: Ximena, la reportera mexicana, transmite en vivo con su característica intensidad, mientras Zola, la sudafricana, la sigue haciendo sonar su vuvuzela. Junto a ellas está un grupo de lo más diverso: Beatriz de Portugal, Aminata del Congo y Kamala de Uzbekistán.

—Oye, Ximena —comenta Beatriz de Portugal—, ese chico que está allá se parece al actor mexicano Osvaldo de León.

—¿Mexicano? —interviene Ximena—. Osvaldo de León no es mexicano, es estadounidense. Él nació en Texas.

—Oh, disculpa, no sabía que era estadounidense. Como siempre lo veía en telenovelas mexicanas... ¿Nos acercamos a él?

El grupo de chicas se acerca a Jorge Patricio con entusiasmo.

—¡Qué emoción! —exclama Ximena—. ¡Poder conocer al gran actor Osvaldo de León! Veo todas tus telenovelas. Aún sigo en shock porque Marina no te eligió al final de Sin tu mirada después de lo arrepentido que eras. ¿Y qué haces aquí con Imelda Tuñón?

—Perdón, me están confundiendo —responde Jorge Patricio con una sonrisa apenada—. Mi nombre es Jorge Patricio y ella es mi hermana Giselda. Ambos somos de Colombia.

—¡Ups! Disculpen —se ríe Ximena apenada—. Es que soy súper fanática de las foronovelas en internet y la historia que estoy leyendo actualmente usa las fotos del actor Osvaldo de León y de la cantante Imelda Tuñón para ilustrar a los personajes. ¡Ustedes en persona son idénticos a las fotos de esa webnovela!

—¿Quiénes son ellos? —pregunta Giselda extrañada—. No los ubico.

Ximena le explica entusiasmada que Osvaldo de León e Imelda Tuñón son figuras del espectáculo en México.

Jorge Patricio sonríe para sus adentros con fina ironía. Le resulta muy divertido que en el mundo de las foronovelas un autor haya elegido las fotos de dos actores mexicanos para representar visualmente a dos personajes profundamente colombianos como él y su hermana, invirtiendo la típica queja de los críticos sobre la "mexicanización" del reparto en las producciones internacionales.

—Más bien —interviene Zola, la sudafricana—, a mí me gustaría conocer a una de Las Pantojas.

—¿Perdón? —pregunta Giselda disimulando el nerviosismo.

—Es que soy fanática de Las Pantojas y me encantaría conocer a una de ellas —afirma Zola.

—Seguro que alguna de Las Pantojas debe andar cerca de aquí —dice Jorge Patricio mirando a su hermana de reojo—, pero mientras tanto se pueden tomar una foto con nosotros.

Las chicas aceptan encantadas. En poco tiempo, más fanáticos comienzan a arremolinarse confundiéndolos con los actores de televisión. En ese momento aparece Paola.

—Giselda, ¿qué haces aquí? —pregunta Paola acercándose.

—Hola, Paola. Estoy aquí con mi hermano Jorge Patricio. ¿Sabes que nos confunden con dos actores?

Jorge Patricio se gira para saludar. Paola se queda impávida al mirarlo a los ojos.

—¿Robert? ¿Eres tú? —murmura Paola sorprendida.

—Perdón, creo que me estás confundiendo.

—Es que eres igualito a Robert, un amigo que dejé allá en Chile...

—¿Eres chilena? ¿De qué parte?

—Soy de Viña del Mar, hincha de Santiago Wanderers.

—Conozco a un buen amigo de Viña del Mar —comenta Jorge Patricio.

Paola le sonríe coqueta y le guiña un ojo. Giselda nota la interacción y siente un chispazo de celos fraternos, aunque guarda la compostura. Para escapar del sofocante calor, Jorge Patricio las invita a refugiarse en un restaurante cercano con aire acondicionado.

—Oye, guapo —le dice Paola, mirándolo con coquetería mientras se acomodan en la mesa—, ¿y tienes novia?

—No, no tengo novia.

—Mi hermanito solo tiene ojos para sus escritos —interviene Giselda—. ¿Sabías que es escritor?

—¡Qué bueno conocer a un escritor tan guapo! Pero... ¿no hay ninguna musa en tu corazón?

—Solo hay una —responde Jorge Patricio poniéndose pensativo.

—¿Y cómo se llama?

—Se llama Juliana. Pero ahora se fue a Francia, al Festival de Cine de Cannes. Aunque ella solo me quiere como a un amigo.

En ese instante, los altavoces del restaurante comienzan a reproducir «Así fue», de Isabel Pantoja. Paola se emociona de inmediato al escuchar las primeras notas.

—¡Uy, es mi canción favorita! ¡Me fascina Isabel Pantoja! —exclama Paola cantando un verso.

—¿En serio? —pregunta Jorge Patricio, deduciendo que tal vez está frente a otra integrante de la famosa banda y decidiendo profundizar la conversación con ella.

+++

Mientras tanto, el sol de la Costa Azul de Francia destella sobre el mar Mediterráneo mientras la brisa de la Croisette agita las banderas del Festival de Cine de Cannes. En el epicentro del evento cinematográfico más importante del mundo, la atmósfera respira opulencia, prensa internacional y debates apasionados.

Juliana camina por el paseo marítimo del Palais des Festivals acompañada de su mentora, Sabina. A pocos pasos de ellas avanza Ruth, luciendo un atuendo de diseñador impecable pero manteniendo una actitud de sincera curiosidad por la experiencia.

Sabina, con su habitual agudeza norteña, observa a los críticos europeos salir de una función especial y suelta un comentario irónico:

—Míralos, Juli... —dice Sabina señalando a un grupo que discute acaloradamente sobre una cinta de autor de tres horas—. Se llenan la boca hablando de la trascendencia del cine contemplativo, pero estoy segura de que esa película jamás en la vida la van a estrenar en el Cinemark de Iquique.

Juliana suelta una risita complacida.

—¿Sigues pensando en la Primera Región, Sabina?

—¡Obvio, po! Una puede estar en la Croisette rodeada de alfombras rojas, pero una no olvida la realidad del puerto de Iquique —responde Sabina con orgullo—. Allá la gente va al único cine que hay a comer palomitas y a pasar un buen rato. Si una película es aburrida, la gente se levanta y se va.

Ruth, que escucha con atención, se acerca con una sonrisa tímida y confiesa algo que llevaba tiempo guardándose:

—Sabes, Sabina... a mí me encanta el cine de autor y las propuestas arriesgadas, pero casi nunca lo digo en voz alta —admite Ruth con vulnerabilidad—. En mi círculo social, si una película no es una comedia ligera o un éxito de taquilla comercial, la destruyen. Me pasó hace poco cuando vi Anora. A mí me gustó, la encontré divertida y la actuación de Mikey Madison me pareció genial, pero cuando salí de la sala y escuché a todos decir que era una porquería lenta y rara, me dio vergüenza admitir que me había fascinado. Me incomodó tanto la crítica de la gente que terminé diciendo que tampoco me había gustado.

Juliana se detiene y la mira con sorpresa. Por primera vez no ve a la "prometida perfecta y adinerada de Matías", sino a una mujer sensible, atrapada en las expectativas de los demás.

—El cine no requiere la aprobación de la multitud, Ruth —le dice Juliana con voz suave—. Si una película te mueve algo por dentro, tu vivencia es 100% válida. Precisamente hoy vamos a ver ‘La bola negra’, la nueva película de Los Javis inspirada en la obra inconclusa de Federico García Lorca. Habla sobre amores ocultos y tres generaciones de hombres que sufren en silencio. Es puro cine de alma.

—Me encantaría verla contigo, Juli —responde Ruth con los ojos iluminados—. Sé que contigo no me va a dar pena decir lo que realmente siento al salir de la sala.

Juliana siente una punzada de dolor en el pecho. Le resulta imposible odiar a Ruth cuando descubre la nobleza que esconde. Minutos después, Ruth se desvía un momento para tomar una fotografía del paisaje de la bahía.

Sabina aprovecha para hablar a solas con Juliana:

—Es muy buena muchacha, ¿verdad, Juliana?

—Es una mujer increíble, Sabina... Matías tiene suerte de casarse con ella, pero...

—¿Pero qué, Juliana?

—No puedo concebir que Matías se case con ella.

—¿Estás celosa? Por favor, tienes que aprender a dejar libre a Matías y buscarte otro hombre. ¿Hay algún galán por ahí?

—Jorge Patricio está enamorado de mí, pero la verdad es que solo lo veo como a un buen amigo.

—¿Quizás él sienta por ti lo mismo que tú sientes por Matías?

—No lo había pensado de esa manera... —murmura Juliana reflexiva.

En ese momento, Ruth regresa acompañada de un crítico chileno. Se trata de Pato de Iquique, quien anda repartiendo ejemplares de su nuevo libro de cuentos. Pato reconoce a Sabina y la saluda muy afectuosamente.

—Ojalá hables bien de mí en tus cuentos —se burla Sabina—. Todavía no te perdono que me retrataras como villana en tu foronovela.

—¡Vamos! —se ríe Pato—. Si era mi mejor personaje. ¿Cachái?

—¿Escribes foronovelas? —interviene Juliana interesada.


—Fui pionero en el género —explica Pato—, pero ya estoy retirado de eso. Ahora hago crítica de cine y libros, y de vez en cuando publico mis obras. ¿Has leído mi colección de cuentos “Esos pequeños gestos”?

—No he tenido la oportunidad todavía. Oigan, ¿ya vieron Thelma & Louise, la película con la que rinden homenaje en el festival?

—La he visto muchas veces en streaming —comenta Ruth.

—En streaming no es lo mismo —puntualiza Pato—. Hay que verla en pantalla grande, es otra experiencia totalmente distinta. ¿Caminamos?

Avanzan por el paseo hasta que Pato decide tomar asiento en una banca. De pronto se acerca un conocido youtuber español, Iñaki.

—¡Joder! —exclama Iñaki con dramatismo—. ¡Esa es mi banca! ¡Nadie se puede sentar ahí!

Juliana interviene rápidamente y reconoce a Iñaki. La guapa crítica de cine le regala una sonrisa suspirando por el español y este, cautivado, le ofrece amablemente la banca al grupo. Juliana le platica que van a ver ‘La bola negra’, e Iñaki les asegura que es una propuesta fantástica y altamente recomendable.

+++

Mientras tanto, en la terraza del apartamento en Brickell, Miami...

Alex permanece sentada con sus ropas holgadas y sus audífonos puestos. Mientras la televisión del salón transmite las noticias del Mundial y las discusiones de su prima Fátima Traverso con Maylín, Alex mantiene abiertas varias pestañas en su computadora.

En la pantalla resplandece la interfaz de un blog que recopila notas sobre foronovelas, un archivo histórico administrado por Renzoch, un impulsivo cibernauta peruano-estadounidense radicado en Colombia. Una de sus entradas rescata notas olvidadas sobre la foronovela desaparecida «Amistad Perdida» en el extinto portal Kiosko de 1999.

Con paciencia de arqueóloga digital, Alex repasa un hilo de mensajes firmados por el usuario «Pato». Descubre la sinopsis de la historia, la lista de canciones, las menciones a los discos compactos de Huecas y Ardientes y detalles de Novela Cebolla, otra obra del mismo autor.

Alex sonríe de lado. Siente que tiene en sus manos las piezas de un rompecabezas histórico del internet que muy poca gente conoce.

Redacta un correo electrónico hacia Francia:

De: Alex

Para: Juliana

Asunto: Archivos de 1999 (Lee esto entre funciones en Cannes)

Juli: Sé que estás rodeada de cineastas en Francia, pero mientras Miami no habla de otra cosa que no sea el Mundial, me puse a escarbar en un blog de archivos de internet. Encontré notas de 1999 sobre un portal llamado Kiosko donde un tal Pato contaba la historia de un grupo de amigos de la infancia. Me acordé mucho de ti y de nuestra plática del otro día en Miami. Te adjunto notas sobre los CDs de Huecas y Ardientes y el libro Novela Cebolla. Léelo cuando tengas un respiro.

Alex hace clic en "Enviar", se acomoda los audífonos y vuelve a dejarse llevar por la melodía nostálgica de su música.

+++

En Cannes, Juliana lee el mensaje de Alex en su teléfono y se lo comenta a Pato de Iquique y a Sabina.

—Sí, conozco ese blog —reacciona Pato suspirando—. Ese "gallo", el tal Renzoch, me vive acosando para que le dé explicaciones sobre mi primera foronovela «Amistad Perdida», pero es que no me acuerdo de casi nada. Ni siquiera recuerdo si publiqué esas notas o la lista de canciones. Es desesperante. Además, ahora me sale con que está escribiendo una foronovela basada en «Amistad Perdida» usando las notas que encontró en el viejo Kiosko y que se ayuda de Inteligencia Artificial para redactarla... Yo no estoy muy de acuerdo con el uso de la IA, pero bueno, si él se siente cómodo así, no pasa nada.

—Seguro solo busca que no se olvide el pasado —comenta Juliana—. ¿Y dónde puedo contactar a ese tal Renzoch?

—Debes buscarlo en su blog de Chicas de Webnovela —explica Pato—. Todos los meses elige a dos chicas para ser "La Chica" y "La Guapa" del mes. Ha seleccionado a la boliviana Claudia Arce y a las chilenas Pin Montané y Francisca Walker.

—¿Y no ha elegido a Yasmín Valdés? —interviene Sabina con picardía.

—No lo creo —sonríe Pato—. En fin, ¿nos vamos a ver ‘La bola negra’?

—¡Claro! —asiente Sabina—. Hay que aprovechar, porque dudo mucho que la proyecten en el Cinemark de Iquique.

Los cuatro se dirigen juntos a la sala de cine.

+++

De vuelta en Miami, Alex recibe la visita de su prima, la actriz Fátima Traverso.

—Prima, ¿cómo estás? —saluda Fátima dejándose caer en el sofá.

—Hola, Fátima. Te ves agotada...

—Uf, sí. Las grabaciones son extenuantes... te repiten la misma escena decenas de veces hasta que quede perfecta. Oye, ¿y tú qué haces?

—Encontré esta página sobre foronovelas.

—¿Foro qué? ¿Qué es eso?

—Son historias escritas por fanáticos de las telenovelas. Incluyen elenco, banda sonora y algunas hasta tienen video de entrada. Están redactadas en formato de guion. ¿No te acuerdad que conocí a Ariel por una foronovela que él escribió?

—¡¡¡Oh!!! Me olvidaba que Ariel escribía foronovelas.

—Oye, prima, ¿cómo va tu relación con el dramaturgo Ariel?

—Regular —suspira Fátima—. Es difícil mantener una relación a distancia. Ahora está trabajando en el equipo de libretistas de una telenovela en Perú, una adaptación de una producción brasileña.

—¿Y por qué no te buscas a otro? Oye, ¿qué tal si salimos un rato a Mandy’s Place?

—Mmm... está bien, me sirve para despejarme.

Ambas llegan a Mandy’s Place justo para presenciar el show musical de Cristina Lora y Olivia Bay. En el local se encuentra Cote, animando con entusiasmo a las bellas cantantes. A su lado está Juan Tune, un fiel admirador del trabajo de Olivia. Juan Tune también confiesa no estar de acuerdo con el uso de la Inteligencia Artificial: “no hay nada como contemplar la belleza real de una mujer como Olivia”.

A la mesa de al lado llegan Felipe y Paola, encontrándose allí con Giselda y Jorge Patricio. Mientras tanto, Jorge Emilio ingresa al recinto acompañado del apuesto muchacho francés que conoció en los lavabos. Al notar la llegada de Fátima, tanto Juan Tune como Jorge Emilio la saludan al instante.

—Ay, Fátima —le dice Jorge Emilio con admiración—, ¡qué suerte tienes de besarte con todos esos galanes guapos en las telenovelas!

—No son besos reales, Jorge Emilio... son besos de actuación —se ríe Fátima.

El apuesto acompañante francés de Jorge Emilio observa a Fátima de reojo y le invita una copa a la actriz.

En ese momento, Cristina comienza a interpretar en el escenario «Así fue», una canción de Juan Gabriel popularizada por Isabel Pantoja. Paola se emociona y, dejándose llevar por la música, toma de la mano a Felipe. Giselda, al ver el gesto, estalla de celos en la mesa:

—¡Oye tú, quita tus sucias manos de Felipe! —exclama Giselda encarando a Paola.

—¡Giselda! —interviene Jorge Patricio sujetando a su hermana—. ¡Cálmate! ¡No armes un espectáculo aquí!

—Disculpa, hermanito... —murmura Giselda apenada.

Sin resistir la tensión, Giselda se levanta y se retira del lugar acompañada por Jorge Patricio.

+++

En Los Ángeles, la mañana transcurre con agitación en la pizzería donde trabaja Sebastián. El aroma a masa horneada y salsa de tomate fresca llena el ambiente. Milly se encuentra sentada en una de las mesas de la barra, rodeada por un verdadero campo de batalla: decenas de sobres del álbum del Mundial vacíos, un fajo de figuritas repetidas y su teléfono móvil encendido con las historias de Instagram de Matías Becker.

Sebastián se acerca secándose las manos con un paño de cocina y se apoya en el mostrador, mirándola con una sonrisa divertida.

—A ver, Milly... tienes una cara de pocos amigos que asusta a los clientes —bromea Sebastián—. ¿Qué pasó? ¿Otra vez te salió la estampa repetida del portero de Bélgica?

—¡Ojalá fuera solo el álbum, Sebastián! —protesta Milly, arrojando el teléfono sobre la mesa con dramatismo—. Es que no puedo con la rabia. Mira las historias que subió Matías desde Francia. ¡Ahí está Ruth, posando súper glamorosa en el jet privado con esa tal Juliana! Matías no para de escribir comentarios cursis sobre su "reencuentro de la infancia" y la "magia de Cannes". ¡Parece que en esta historia nadie tiene los pies sobre la tierra!

Sebastián la observa con la paciencia y la sabiduría popular que lo caracterizan, sirviéndole un vaso de refresco frío.

—Bueno, tranqui... A veces la gente necesita viajar miles de kilómetros o reencontrarse con fantasmas del pasado para terminar de cerrar ciclos y darse cuenta de lo que realmente tiene enfrente —comenta Sebastián inclinándose un poco hacia ella—. Además, míralo por el lado amable: mientras ellos se estresan con alfombras rojas y prensa en Europa, nosotros estamos aquí, en la mejor pizzería de la Costa Oeste.

Milly lo mira de reojo, sintiendo cómo el mal humor se le ablanda por la calidez del muchacho, pero intenta mantener su postura dura.

—Sí, claro... muy romántico el ambiente de harina y queso rallado —dice ella disimulando una sonrisa—. Además, mi verdadera tragedia del día es este álbum. Tengo cinco Messis y tres Cristianos repetidos, ¡pero no hay forma humana de que me salga el delantero de la República Democrática del Congo! ¡Es imposible!

Sebastián se echa a reír con una carcajada limpia que contagia a Milly.

—¡No te puedo creer! ¿Me vas a decir que es más fácil conseguir a una leyenda del fútbol mundial que al delantero del Congo?

—¡Te lo juro por mi vida! —exclama Milly cruzándose de brazos—. En el grupo de intercambio de la universidad todos están buscando la misma estampa. Dicen que las mandaron contadas desde Italia.

—Pues estás de suerte, mi reina —dice Sebastián con tono misterioso, llevándose la mano al bolsillo del delantal—. Hoy llegaron dos cajas nuevas de sobres al local. Y como el jefe me dejó a cargo del inventario... si me ayudas a doblar las cajas de pizza para los pedidos del mediodía, abrimos los sobres juntos. A lo mejor te hago el milagro congoleño.

Milly lo contempla por un segundo, notando la luz sincera en los ojos de Sebastián y lo bien que le queda la sonrisa cuando la mira de esa manera tan directa.

—Está bien... —acepta Milly bajando la guardia y tomando un paquete de cartón para armar—. Pero si sale el del Congo, me lo quedo yo. Y las de la selección australiana también.

—Hecho. Todo sea por verte sonreír un rato —responde Sebastián entregándole un delantal limpio.

En la radio del local empieza a sonar la voz romántica de Luis Miguel con «Por debajo de la mesa», envolviendo la pizzería en una atmósfera íntima. Entre risas, cajas de pizza y figuritas del Mundial, la atracción contenida durante semanas rompe todas las barreras. Los roces de manos al abrir los sobres se convierten en miradas profundas, hasta que el juego se transforma en un impulso irrevocable.

Dejando los sobres olvidados sobre la mesa, Sebastián le toma la mano y Milly no duda ni un segundo. Minutos después, ambos se escapan de la rutina y se refugian en la intimidad de una habitación cercana para entregarse con pasión desenfrenada al amor.

CONTINUARÁ...

¿Por qué el autor usa la Inteligencia Artificial para escribir esta foronovela?

¿Por qué Jorge Patricio deduce que Paola pueda ser una Pantoja con solo saber que le gusta Inés Pantoja?

¿Por qué habiendo tantas mexicanas talentosas, haya elegido a Imelda Tuñón para esta foronovela?

¿Estrenarán "La Bola Negra" en el Cinemark de Iquique?

***La canción elegida es "Así fué" interpretada por Isabel Pantoja:

Comentarios