CAPÍTULO 13 DE TU AMOR (Con revisión de IA)



CAPÍTULO 13: DE TU AMOR

Esa noche, en Guadalajara, Desireé, Paola y Giselda celebran la obtención del botín de la mansión del político corrupto mientras se escabullen entre los fanáticos que festejan el triunfo de la selección colombiana de fútbol. Mientras tanto, Jorge Patricio busca a su hermana Giselda por todas partes:

—Giselda... Giselda... ¿dónde estás?

De pronto, encuentra a su hermana en medio de la muchedumbre, festejando eufórica el triunfo tricolor.

—Giselda, hermanita, ¿dónde estabas? Te estaba buscando por todos lados.

—Ay, hermanito, estaba con unas amigas.

—¿Tus amigas «las Pantoja»?

—¿Las Pantoja? No, para nada, no me he visto con ellas. ¿Por qué preguntas por ellas?

—La razón es evidente. Por favor, hermana, no juegues con fuego; esa vida solo te traerá problemas.

—Yo solo estaba viendo el partido de fútbol con unas amigas. ¿Puedes creerlo, hermano? ¡¡¡Ganamos!!! Le ganamos a la República Democrática del Congo por 1 a 0. Fue sufrido, pero logramos la victoria... ¡y que viva Colombia!

—¿Y qué amigas son esas? ¿Las conozco?

—Unas chicas que conocí por ahí. Vamos, hermanito, estás muy tenso. ¡Ánimo, que la vida es para pasarla bien! Tenemos que celebrar el triunfo de nuestra selección.

Jorge Patricio no le cree a su hermana; presiente que oculta algo, pero decide acompañarla para no perderla de vista.

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Al día siguiente, en el hotel de concentración, Ruth se encuentra con Juliana en el vestíbulo.

—Hola, Ruth, ¿para dónde vas?

—Me hablaron de un lugar donde puedo comprar láminas para el álbum del Mundial. Milly me dio una lista con las que le faltan.

—Tengo entendido que las láminas del álbum que salió en Estados Unidos son distintas a las que se distribuyen en Latinoamérica.

—No importa. Ella me dijo que lo único que le interesa es terminar el álbum lo antes posible.

—Te acompaño.

Juliana y Ruth se dirigen a una central de abastos para negociar con los vendedores ambulantes de láminas autoadhesivas Panini. Las láminas de selecciones como el Congo o la República Checa resultan ser las más difíciles de conseguir. Aunque el diseño cambian respecto a la edición estadounidense, deciden comprarlas de todos modos. Los vendedores cooperan entre sí: cuando a uno le falta una estampilla, corre a avisarle al colega del puesto de al lado para completar la lista. Milly no se fijará en la procedencia de las láminas; solo quiere ver el álbum lleno. Entre regateos y risas, Juliana y Ruth pasan un momento muy agradable juntas.

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Por su parte, en Miami, Maylin despierta impactada al descubrir que pasó la noche en la misma cama con el pedante critico Maleani.

—Tú me drogaste, ¿verdad? ¡¡¡Te voy a demandar por acoso sexual!!!

—No, tú fuiste la que me acosó —responde Maleani en tono burlón—. No me dejabas en paz... me manoseabas y me besabas.

—¡¡¡Mientes!!! ¡Solo quieres mortificarme, pero esto no se va a quedar así! ¡¡¡Te voy a demandar!!!

—Haz lo que quieras, pero tengo pruebas y testigos de que lo que digo es verdad.

—A ver, ¡muéstrame esas pruebas!

—Claro que sí.

Maleani saca su teléfono y le enseña un video grabado la noche anterior, donde Maylin le coquetea entre risas y copas.

—Eso... ¡eso debe estar hecho con Inteligencia Artificial!

—Ah, ¿sí? ¿No me crees? Pues vamos a ver quién tiene la razón. Lo exhibiré en mi programa de televisión.

—¡No, por favor! ¡No quiero más escándalos con la prensa o la farándula!

—Mmm... Está bien, no haré nada. Pero a cambio quiero que me hagas un favor.

—¿Qué favor?

—Quiero que me cuentes todos los chismes y secretos de las grabaciones de Tengo que olvidarte.

—¡Yo no sé nada! ¡Mejor me voy!

Maylin recoge sus prendas precipitadamente y sale corriendo del apartamento. Maleani traga saliva al ver la figura sin ropa de Maylin antes de que cierre la puerta, pero se guarda sus comentarios.

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Rato después, Maylin llega al apartamento de su amiga Aleja buscando desahogarse, aunque sin revelar los detalles vergonzosos de su encuentro.

—La verdad es que no me acuerdo de nada.

—Es que estabas muy borracha, poh —comenta Coté.

—¡Ese infeliz me drogó! ¡Lo voy a demandar!

—Y nosotros te vamos a apoyar, amiga —asegura Aleja, sosteniéndole la mano para tranquilizarla.

Para distraer la tensión, Coté entra a YouTube en el televisor. De repente, el algoritmo les sugiere el video con la entrada de la mítica teleserie chilena Rompecorazón, emitida por TVN en 1994, ambientada con la canción «No me pidas hoy» de la banda argentina Identikit:

«No me pidas hoy una canción de amor, solo / No me pidas hoy una canción de amor / Si te hubieras acercado antes a mi corazón / No me pidas hoy una canción de amor».

—Oye, Maylin, ¿te acordái de esa teleserie? —pregunta Aleja.

—¡Apenas era una niña, poh! —exclama Maylin.

—Yo la vi en repeticiones —interviene Coté—. Los capítulos están subidos a YouTube.

En ese momento llegan Patrick, Cristina y Olivia. Aleja saluda a su novio con un tierno beso en los labios, mientras Coté se acomoda la camisa, emocionado al ver entrar a las dos jóvenes.

—Amorcito, qué bueno que llegas, ¿a qué se debe la visita? —dice Aleja.

—¿Saben algo de su amiga Juliana? —pregunta Patrick.

—Pues «la Juli» la está pasando de lo lindo en Guadalajara. Aquí estamos viendo unos videos retro en YouTube con Maylin y Coté.

—Hola, Coté —saluda Patrick—. ¿Y cómo te va con tu libro Burbuja de Cristal?

—La verdad no tengo nada a la mano. El borrador se me perdió hace tiempo, lo siento.

—¿Qué están viendo? —inquiere Cristina.

—Una teleserie chilena que se llama Rompecorazón.

—Qué chévere —añade Olivia—. Nunca he visto una producción chilena.

Todos se acomodan para ver el primer capítulo de la telenovela. Sin embargo, a Patrick, Olivia y Cristina les cuesta trabajo seguir el ritmo al acento chileno.

—Oigan, ¿en qué idioma están hablando? —bromea Patrick—. ¡No entiendo la mitad de las modismos!

Afortunadamente el video cuenta con subtítulos. La trama, basada en un éxito brasileño, engancha al grupo: un próspero empresario que mantiene dos familias simula su muerte debido a problemas financieros y huye a Europa, dejando a una de sus mujeres en la opulencia y a la otra en la absoluta miseria.

—¡Uy, qué buenas historias hacían en Chile! —exclama Olivia.

—¡Bah! —responde Maylin—. Es antigua, pero en su momento fue un hito de sintonía.

—La verdad —interviene Cristina—, la canción de entrada está buenísima. Pero ¿por qué no ponemos otra cosa para variar?

Coté cambia de video y la plataforma les reproduce un clip de la cantante peruana Mache interpretando «No me vas a hacer el amor», un tema cuya letra repite insistentemente la palabra «No»:

«No, no, no, tú no me quieres / No, no, no / No, no, no, te estás burlando de mí / De mis sentimientos, sí».

Coté les explica la curiosa historia detrás del tema: a finales de los 80, durante la campaña del plebiscito en Chile para decidir la continuidad de la dictadura, la canción fue vetada indirectamente por la fuerte carga simbólica de su coro, aunque la artista terminó siendo coronada reina del Festival de Viña del Mar.

—Vaya anécdota —comenta Patrick—. Que censuren una balada solo porque el coro dice muchas veces «No».

—Y aun así, la opción del No ganó en las urnas —agrega Aleja—. Eso es historia pura.

—La política es un circo —apunta Coté—. Por eso prefiero no creer en los políticos.

—Cambiando de tema —dice Cristina—, me encantaron ambas canciones. Quisiera incorporarlas al repertorio del grupo. ¿Qué dices, Olivia?

—Me parece bien, aunque también podríamos incluir mi tema «Sábado Noche» —propone Olivia.

—Bueno —interviene Coté fascinado—, cualquier tema sonará genial en la voz de ustedes.

Olivia y Cristina le guiñan el ojo simultáneamente. Coté suspira profundamante, mientras Maylin, Aleja y Patrick disimulan las risas al ver cómo el tímido escritor capta la atención de ambas chicas. Días después, tras intensos ensayos, el grupo integra a su show los temas «No me pidas hoy» y «No me vas a hacer el amor», dejando en pausa la inclusión de «Sábado Noche».

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De regreso en Guadalajara, Jorge Patricio se encara con Matías en el hotel donde se hospeda la delegación periodística.

—¿Qué pasa? —pregunta Matías—. ¿De qué quieres hablar?

—Quiero hablar de Juliana. ¿Qué es lo que te traes con ella?

—Juliana es mi mejor amiga.

—¿Solo una amiga? Ella se está haciendo ilusiones contigo, Matías. Por favor, acelera tu boda con Ruth antes de que destruyas su estabilidad emocional.

—¿Su estabilidad? No entiendo tu actitud. Juliana sabe perfectamente que entre nosotros solo hay una linda amistad. Yo amo a Ruth y me voy a casar con ella.

En ese instante ingresan Juliana y Ruth al lobby, luciendo muy animadas.

—¿De dónde vienen tan contentas? —pregunta Matías, observándolas con agrado.

—Estábamos buscando las láminas del Mundial —responde Ruth—. Milly me dio una lista y logramos conseguirlas todas.

—Pero si el álbum de Estados Unidos es distinto al latinoamericano —señala Jorge Patricio.

—¡Bah! —replica Ruth—. ¡A Milly solo le interesa llenarlo!

—¡Y Ruth y yo compramos un álbum completo para nosotras! —añade Juliana entusiasmada.

El teléfono de Ruth suena; es una llamada de Arianna Lorena. Ruth pide disculpas y se aleja unos metros para contestar. Desde Los Ángeles, Arianna Lorena le habla con falsa simpatía, dándole consejos manipuladores para armar una trampa que deje a Matías y Juliana en una situación comprometedora.

Por su parte, Jorge Patricio se despide para ir a buscar a Giselda, dejando solos a Matías y Juliana.

—La verdad, no confío nada en esa tal Arianna Lorena —comenta Matías en voz baja.

—Yo la vi un par de veces y coincido contigo: hay algo en su mirada que no me da buena espina —admite Juliana—. ¿Por qué desconfías de ella?

—Me parece una persona de dos caras —responde Matías—. Juli, necesito que te mantengas cerca de Ruth.

—Ruth me cae muy bien... es una buena chica. Cuenta conmigo, te ayudaré a desenmascarar a Arianna Lorena.

—Gracias, Juliana. Sé que puedo confiar en ti —dice Matías, contemplándola con desmedida fascinación.

Juliana le sostiene la mirada y le guiña un ojo de forma coqueta. Matías suspira en silencio por su mejor amiga.

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Entretanto, Sara Elcy e Inés Lorena aterrizan de vuelta en Miami. Sara Elcy se siente confiada en que obtendrá el papel principal en la nueva versión de Lorena del Llano. Sin embargo, Inés Lorena sonríe con malicia, a sabiendas de que usó sus influencias, viejos contactos de producción y comentarios malintencionados para descalificar la trayectoria de Sara Elcy ante los directores.

Horas más tarde, la productora emite el comunicado oficial: la actriz seleccionada para protagonizar Lorena del Llano es Inés Lorena. Sara Elcy queda desolada tras la noticia, pero lejos de rendirse, promete investigar la jugada sucia de su rival.

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Mientras tanto, en la Ciudad de México, Mari, Fátima y su prima Alex abordan el Metro durante la hora pico, apretadas entre la multitud y cuidando sus pertenencias de los carteristas. Fátima, acostumbrada a los lujos de las estrellas de telenovela, sufre el ajetreo del transporte público, desatando las risas de Alex y Mari.

—Oye, prima —protesta Fátima dirigiéndose a Alex—, ¿de verdad estás disfrutando esto?

—¿No te gusta el Metro? —responde Alex sonriendo—. ¡A mí me encanta la experiencia!

—Cuiden sus bolsas —advierte Mari—. Vi a un par de tipos mirando hacia acá.

—Gracias por el aviso, Mari —dice Fátima, sujetando con fuerza su bolso.

En ese momento, dos músicos urbanos suben al vagón e interpretan «Agua Luna», el célebre tema del cantautor chileno Fernando Ubiergo que obtuvo el primer lugar en el Festival OTI de 1984 celebrado en la capital mexicana:

«En la mitad de este viaje / hoy me pongo a pensar / ¿Por qué? ¿Por qué? / la diferencia es tan grande / entre un sueño y la verdad... / ¿Por qué? ¿Por qué?».

—¡Qué gran canción! —comenta Alex mientras graba un fragmento con su teléfono—. Nunca la había escuchado.

—Es un clásico —aclara Fátima—. Mis abuelos la ponían en casa.

Alex aplaude el talento de los músicos y les entrega una buena propina guiñándoles el ojo. Los cantantes suspiran sorprendidos por la belleza de Alex y descienden en la siguiente estación. Finalmente, Mari y las primas bajan en la parada del Centro Histórico y caminan hacia el centro cultural donde el economista y escritor Marco Samuel presenta su libro Macrocosmos.

Al llegar, Alex compra tres ejemplares y hace la fila para que el autor los dedique.

—¡Marco! —exclama Mari al llegar a la mesa—. ¿No te acuerdas de mí? Soy Mari, la del foro de foronovelas... la autora de Marisa y Lorenza la costurera.

—¡Oh, Mari! ¡Qué gusto conocerte en persona! —responde Marco Samuel estrechándole la mano—. Cuéntame, ¿qué te pareció la presentación?

—¡Estuvo excelente! —interviene Alex—. Es un enfoque muy interesante sobre el universo. Mi nombre es Mónica Alejandra, pero me dicen Alex. Vengo desde Miami con mi prima Fátima porque estamos organizando un reencuentro de autores de foronovelas.

Marco Samuel desvía la mirada hacia Fátima y se queda paralizado por un segundo.

—Por supuesto... sería un honor reunirme con ustedes —dice Marco, mirando fijamente a Fátima, quien le sonríe sutilmente sin ocultar su interés por el escritor—. ¡Ejem! Espero que disfruten la lectura.

Marco anota sus datos personales al reverso de la dedicatoria en el ejemplar de Fátima para mantener el contacto. Además, les revela que conserva archivos digitales y conceptos narrativos en un viejo disco duro que podrían servir como piedra angular para el proyecto de Alex. Aunque debe continuar firmando ejemplares para el público, el intercambio deja las puertas abiertas: Alex suma a un nuevo aliado para el universo de las webnovelas, mientras que Fátima y Marco han sentido un flechazo instantáneo.

CONTINUARÁ...

¿Por qué esos músicos tocaron "Agua Luna" en el metro de CDMX?

¿Como reaccionará Sara Elcy al descubrir que Inés Lorena ganó casting?

¿Qué hará Juliana para desenmascarar a Arianna Lorena?

***La canción elegida es "Agua Luna" interpretada por Fernando Ubiergo:

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