En el hotel, Ruth, con maletas en mano, se reúne con Juliana, Matías y Jorge Patricio.
—Bueno, chicos, todo este viaje ha sido muy bonito pero, la verdad, llegó el momento de irnos. ¿No quisieran que los lleve a Miami?
—No, gracias —dice Juliana—. Jorge Patricio y yo reservamos un vuelo comercial. Gracias de todos modos.
—¿Amorcito? —pregunta Ruth a Matías—. ¿Y tú? ¿Quieres que te lleve?
—La verdad es que no. Tengo que ir a Boston para seguir cubriendo el Mundial.
—Cuídate mucho, amorcito. Ya quisiera que termine la Copa para que, por fin, celebremos nuestra boda.
—Tú también cuídate mucho.
Ruth y Matías sellan su amor con un dulce beso en los labios. Juliana intenta ocultar sus celos, pero Jorge Patricio busca disimular la tensión consolándola con la mirada.
—No, gracias —dice Juliana—. Jorge Patricio y yo reservamos un vuelo comercial. Gracias de todos modos.
—¿Amorcito? —pregunta Ruth a Matías—. ¿Y tú? ¿Quieres que te lleve?
—La verdad es que no. Tengo que ir a Boston para seguir cubriendo el Mundial.
—Cuídate mucho, amorcito. Ya quisiera que termine la Copa para que, por fin, celebremos nuestra boda.
—Tú también cuídate mucho.
Ruth y Matías sellan su amor con un dulce beso en los labios. Juliana intenta ocultar sus celos, pero Jorge Patricio busca disimular la tensión consolándola con la mirada.
—Bueno, Juli, espero verte en mi boda. No te olvides de que eres una de las damas de honor, ¿de acuerdo?
—Sí, claro —responde Juliana—. Estaré allí presente. ¿Tienes las láminas de tu amiga?
—Sí, aquí las tengo. Y también llevo los dos álbumes que llenamos juntas.
—Fue una experiencia maravillosa.
En ese mismo instante llega Giselda, la bellísima hermana de Jorge Patricio. Ella reconoce de inmediato a Matías por las transmisiones de los partidos.
—La verdad —dice Giselda con coquetería—, eres mucho más guapo en persona.
—Sí, claro —responde Juliana—. Estaré allí presente. ¿Tienes las láminas de tu amiga?
—Sí, aquí las tengo. Y también llevo los dos álbumes que llenamos juntas.
—Fue una experiencia maravillosa.
En ese mismo instante llega Giselda, la bellísima hermana de Jorge Patricio. Ella reconoce de inmediato a Matías por las transmisiones de los partidos.
—La verdad —dice Giselda con coquetería—, eres mucho más guapo en persona.
—Gracias —responde Matías, encogiendo los hombros con timidez—. No sabía que tenías una hermana tan guapa, Jorge Patricio.
—Es que mi hermanita es mi mayor orgullo —afirma Jorge Patricio, abrazándola con afecto y dándole un beso en la mejilla.
—Bueno, chicos —interviene Ruth—, creo que es hora de irme. ¡Nos vemos en la boda!
—¿Boda? —pregunta Giselda.
—Sí, Matías y yo nos casaremos después de que termine el Mundial. Bueno, tú también estás invitada a la recepción.
—Gracias —responde Giselda lanzando una mirada sarcástica; sabe muy bien que esa noticia es un duro golpe para «las Pantoja».
—¡No! —interviene Jorge Patricio tajante—. ¡Ella no puede ir!
—Hermano —dice Giselda—, si esta linda chica quiere invitarme, no deberíamos subestimarla, ¿verdad?
—Así es —asiente Ruth, sonriente.
—Es que mi hermanita es mi mayor orgullo —afirma Jorge Patricio, abrazándola con afecto y dándole un beso en la mejilla.
—Bueno, chicos —interviene Ruth—, creo que es hora de irme. ¡Nos vemos en la boda!
—¿Boda? —pregunta Giselda.
—Sí, Matías y yo nos casaremos después de que termine el Mundial. Bueno, tú también estás invitada a la recepción.
—Gracias —responde Giselda lanzando una mirada sarcástica; sabe muy bien que esa noticia es un duro golpe para «las Pantoja».
—¡No! —interviene Jorge Patricio tajante—. ¡Ella no puede ir!
—Hermano —dice Giselda—, si esta linda chica quiere invitarme, no deberíamos subestimarla, ¿verdad?
—Así es —asiente Ruth, sonriente.
Enseguida, Ruth aborda su avión privado, mientras que Jorge Patricio, Giselda y Juliana toman un vuelo comercial con destino a Miami.
Matías continúa su recorrido por las sedes mundialistas. Viaja a Boston para el encuentro donde la selección de Francia golea a Noruega por 4 a 1 y, posteriormente, se traslada a Los Ángeles, donde se reúne de nuevo con su amada Ruth.
Allí, Matías invita a Ruth a la cabina de transmisión para narrar el partido de la selección de Estados Unidos contra Turquía. El encuentro termina 3 a 2 con victoria para los turcos; sin embargo, el resultado resulta irrelevante, pues Estados Unidos ya clasificó como primero de grupo mientras que Turquía quedó sorpresivamente eliminada. De cualquier modo, Ruth y Matías se muestran cada vez más enamorados ante las cámaras.
Por su parte, Juliana siente que la amistad con Matías se diluye poco a poco. Observa la pantalla de televisión con melancolía al ver a la feliz pareja.
—Ay, Juli, ¿qué te pasa? —pregunta Jorge Emilio—. Te noto triste. Ánimo, están ganando los guapos turcos.
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Matías continúa su recorrido por las sedes mundialistas. Viaja a Boston para el encuentro donde la selección de Francia golea a Noruega por 4 a 1 y, posteriormente, se traslada a Los Ángeles, donde se reúne de nuevo con su amada Ruth.
Allí, Matías invita a Ruth a la cabina de transmisión para narrar el partido de la selección de Estados Unidos contra Turquía. El encuentro termina 3 a 2 con victoria para los turcos; sin embargo, el resultado resulta irrelevante, pues Estados Unidos ya clasificó como primero de grupo mientras que Turquía quedó sorpresivamente eliminada. De cualquier modo, Ruth y Matías se muestran cada vez más enamorados ante las cámaras.
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Por su parte, Juliana siente que la amistad con Matías se diluye poco a poco. Observa la pantalla de televisión con melancolía al ver a la feliz pareja.
—Ay, Juli, ¿qué te pasa? —pregunta Jorge Emilio—. Te noto triste. Ánimo, están ganando los guapos turcos.
—¿Y de qué sirve si igual quedaron eliminados?
—Pues sí, este Mundial fue decepcionante para ellos. Pero bueno, yo estoy contento con su participación. Oye, no me contaste cómo te fue en Guadalajara. Supe que narraste un gol.
—Sí, fue muy emocionante. Claro que Matías no despegaba sus ojos de Ruth. Por mi parte, creo que esa amistad ya se perdió.
—No digas eso, Juli. No perdiste una amistad... ganaste otra amiga. Me contaste que con Ruth terminaron un álbum del Mundial y que encima compraron dos completos, ¿no?
—Pues sí, Ruth y yo nos llevamos bastante bien.
—¿Ves? No perdiste a un amigo, ganaste a una buena amiga. ¡Ánimo!
Jorge Emilio abraza fuertemente a Juliana. En ese momento tocan a la puerta: son Aleja y Patrick.
—Pues sí, este Mundial fue decepcionante para ellos. Pero bueno, yo estoy contento con su participación. Oye, no me contaste cómo te fue en Guadalajara. Supe que narraste un gol.
—Sí, fue muy emocionante. Claro que Matías no despegaba sus ojos de Ruth. Por mi parte, creo que esa amistad ya se perdió.
—No digas eso, Juli. No perdiste una amistad... ganaste otra amiga. Me contaste que con Ruth terminaron un álbum del Mundial y que encima compraron dos completos, ¿no?
—Pues sí, Ruth y yo nos llevamos bastante bien.
—¿Ves? No perdiste a un amigo, ganaste a una buena amiga. ¡Ánimo!
Jorge Emilio abraza fuertemente a Juliana. En ese momento tocan a la puerta: son Aleja y Patrick.
—Pues sí —dice Aleja, tomada de la mano de Patrick—. Y cada vez más enamorados. ¿Pasa algo, Juli?
—Es que «la Juli» cree que ha perdido a Matías —explica Jorge Emilio—. Pero le digo que no perdió una amistad, sino que ganó a una nueva amiga.
—Tranquila, Juli —añade Aleja—. Ya encontrarás a alguien que te quiera y te corresponda.
—Chicos —interviene Patrick—, quiero darles una noticia. Mi hija viene a vivir con nosotros.
—¿Tienes una hija? —exclama Aleja, sorprendida.
—¿No lo recordabas? —dice Patrick—. Es fruto de mi primer matrimonio. Chloe, su mamá, me dijo que no puede hacerse cargo de ella por ahora, así que vendrá a pasar una temporada con nosotros. Te va a caer muy bien; es una chica muy inteligente y le gusta el cine de arte.
—Sí, claro... —responde Aleja con evidente desánimo, aunque Patrick intenta reconfortarla con un dulce beso en la frente.
+++
Días después, Jorge Emilio y Juliana caminan por el paseo de South Beach. Al pasar frente a una heladería, Jorge Emilio intenta reanimarla invitándola a tomar un helado. De pronto, sus ojos se fijan en un muchacho acuerpado, atlético y sin camiseta que disfruta de un barquillero.
—Juli, mira esa belleza que va por ahí —susurra Jorge Emilio.—¿Quién? —pregunta Juliana.
—¡Es el chico más guapo que he visto en mi vida!
—¿Y qué esperas para acercarte?
—¿En serio? ¿Y si tiene pareja?
—Vamos, no seas tímido.
Jorge Emilio se arma de valor, se acerca al apuesto joven y lo saluda con un amigable: «Hi». El chico responde con un seco y distante «Hi». Jorge Emilio se pone nervioso, pero el muchacho apenas le presta atención, pues desvía la mirada directamente hacia Juliana.
—Perdón —dice el atlético joven—, ¿tú eres la youtuber Juliana?
—¡Oh, sí! Soy la youtuber Juliana —responde ella con coquetería—. Pero en realidad mi amigo quiere hablar contigo.
El joven vuelve la mirada hacia Jorge Emilio, quien le dedica una sonrisa coqueta.—Hola, guapo —dice Jorge Emilio.
—Hi. ¿Querías hablar conmigo?
—Sí... Oye, ¿está rico el helado? El de vainilla es mi favorito, aunque también me gusta el de chocolate. ¿Tienes planes para esta noche?
—Nada por el momento.
—¡Oh, olvidé presentarme! Mi nombre es Jorge Emilio. ¿Y tú?
—Me llamo Pelayo.
—¡Pelayo! ¡Qué lindo nombre!
Jorge Emilio y Pelayo entablan una amena conversación y coordinan una cita para esa misma noche. Juliana observa dichosa cómo su amigo consigue conquista, mientras de fondo suena la canción «Mágico» de Joe Vasconcellos.
+++
En ese instante, alguien llama a Juliana por la espalda. Es Felipe, acompañado por Paola.
—¿Juliana? ¿Eres tú? —pregunta Felipe—. Soy yo, Felipe. ¿Cómo e'tai? Nos conocimos en Chile, poh.
—¿Felipe? ¡Pero qué haces en Miami!
—Vivo aquí desde hace tiempo; ejerzo como odontólogo.
—Qué bien. Sigues la tradición familiar de tu padre, tu abuelo y tu tío David Roberto.
—¡Ah, mi tío David Roberto! Él vive en Colombia y tiene dos hijos. Ahora trabaja como actor; siempre que necesitan a alguien con rasgos orientales, sea chino o japonés, lo buscan a él.
—Ejem... —interviene Paola—. Mucho gusto, soy Paola, la polola de Felipe.
—¿Felipe? ¡Pero qué haces en Miami!
—Vivo aquí desde hace tiempo; ejerzo como odontólogo.
—Qué bien. Sigues la tradición familiar de tu padre, tu abuelo y tu tío David Roberto.
—¡Ah, mi tío David Roberto! Él vive en Colombia y tiene dos hijos. Ahora trabaja como actor; siempre que necesitan a alguien con rasgos orientales, sea chino o japonés, lo buscan a él.
—Ejem... —interviene Paola—. Mucho gusto, soy Paola, la polola de Felipe.
En las mesas contiguas, los clientes comentan la noticia que se ha vuelto tendencia viral en redes sociales: el nuevo golpe ejecutado por «las Pantoja» en Guadalajara, México. Paola disimula el orgullo que le produce saberse una de las protagonistas del suceso.
—Vaya —comenta Juliana—, esas chicas no paran y ahora son internacionales. Pero seguro es puro mercadeo de los medios.
—¡No! —protesta Paola, ofendida—. ¡Las Pantoja son reales, no son ninguna fabricación de estudio!
—¿Cómo puedes estar tan segura? —cuestiona Juliana—. ¿Acaso sabes quiénes son?
—No... —responde Paola poniéndose nerviosa—, pero me identifico con ellas.
No muy lejos de allí, Jorge Patricio encara a Giselda tras enterarse del video viral sobre el atracón de «las Pantoja» en territorio mexicano.
—Vaya —comenta Juliana—, esas chicas no paran y ahora son internacionales. Pero seguro es puro mercadeo de los medios.
—¡No! —protesta Paola, ofendida—. ¡Las Pantoja son reales, no son ninguna fabricación de estudio!
—¿Cómo puedes estar tan segura? —cuestiona Juliana—. ¿Acaso sabes quiénes son?
—No... —responde Paola poniéndose nerviosa—, pero me identifico con ellas.
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No muy lejos de allí, Jorge Patricio encara a Giselda tras enterarse del video viral sobre el atracón de «las Pantoja» en territorio mexicano.
—Ahora sí me vas a escuchar, Giselda. ¿Qué es eso de que las Pantoja dieron un golpe en Guadalajara?—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
—Que tú eres una Pantoja y estuviste en Guadalajara.
—¡Pura coincidencia! ¡Yo solo fui a alentar a la selección Colombia!
—No te creo nada. ¿No te advertí lo peligrosa que es esa vida?
—Bah, hermanito, te preocupas demasiado. Más bien, ¿por qué no vamos por unos helados? Yo invito.
—¿Con qué dinero?
—Con el dinero de mi trabajo.
—No quiero tu sucio dinero. Prefiero pagarlos yo.
—Con el dinero de mi trabajo.
—No quiero tu sucio dinero. Prefiero pagarlos yo.
Al llegar a la heladería, Jorge Patricio y Giselda coinciden con Juliana, Paola y Felipe. Jorge Emilio continúa distraído conversando con Pelayo. Paola comienza a coquetear exageradamente con Felipe para dar celos a Giselda; sin embargo, Giselda, encendida por la rivalidad, camina hacia el pequeño escenario del local y pide la pista de «Atado a un sentimiento» de Miguel Mateos. Interpretando el tema con movimientos sensuales, desata la fascinación del odontólogo:
Paola no se queda atrás y responde entonando «Así fue» de Isabel Pantoja para seducir a Felipe, mientras Juliana y Jorge Patricio se ríen de la absurda escena de celos entre ambas rivales.
En el apartamento de Miami, las primas Alex y Fátima desempacan y abren en la computadora el archivo comprimido que Marco Samuel les envió desde México con sus viejos borradores para el reencuentro de foronovelas. Fátima recibe un mensaje directo del escritor preguntando si el archivo abrió correctamente, iniciando un coqueteo sutil y prolongado mediante notas de voz y mensajes de texto.
«Yo puedo tocar el fuego / Puedo hasta quemarme entero / Pero no me pidas / Que te deje de amar».
Paola no se queda atrás y responde entonando «Así fue» de Isabel Pantoja para seducir a Felipe, mientras Juliana y Jorge Patricio se ríen de la absurda escena de celos entre ambas rivales.
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En el apartamento de Miami, las primas Alex y Fátima desempacan y abren en la computadora el archivo comprimido que Marco Samuel les envió desde México con sus viejos borradores para el reencuentro de foronovelas. Fátima recibe un mensaje directo del escritor preguntando si el archivo abrió correctamente, iniciando un coqueteo sutil y prolongado mediante notas de voz y mensajes de texto.
—Vaya, prima, parece que lo tuyo definitivamente son los escritores, ¿verdad? ¿Y qué sabes de Ariel Cervantes?
—No lo sé. Ni se te ocurra invitarlo a la reunión, ¿de acuerdo?
—No te preocupes, Ariel no es foronovelista; él es escritor, je, je, je. Pero dime, ¿todavía sientes algo por él?
—No lo sé... Amor de lejos es de pensarse. Prefiero ilusionarme con el mexicanito.
—Bueno, voy a revisar el material que mandó Marco Samuel.
—No lo sé. Ni se te ocurra invitarlo a la reunión, ¿de acuerdo?
—No te preocupes, Ariel no es foronovelista; él es escritor, je, je, je. Pero dime, ¿todavía sientes algo por él?
—No lo sé... Amor de lejos es de pensarse. Prefiero ilusionarme con el mexicanito.
—Bueno, voy a revisar el material que mandó Marco Samuel.
Mientras Alex examina los documentos digitales, Fátima y Marco continúan afianzando su atracción intelectual a la distancia. De fondo suena «Sube al desván» de Chayanne.
En ese momento, Alex recibe un mensaje de Acka desde Serbia; ella ahora está dedicada a la política, pero tras enterarse del evento, confirma de inmediato su asistencia. Otra autora que asegura su presencia es Luciana Santoro. La lista de participantes no para de crecer... y entre las confirmaciones aparece también la de Ariel Cervantes.
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Por su parte, Fátima Traverso se presenta en los estudios para reanudar las grabaciones de la adaptación de Tengo que olvidarte, obra de Hersol Navarro basada en una historia original de la autora mexicana Amparo Rodríguez. Hersol siempre respetó la esencia dramática y el desenlace trágico del texto base, por lo que suele sostener fuertes discusiones con los ejecutivos que insisten en modificar el argumento:
—¡No! ¿Por qué tienen que cambiar el final de la historia? —protesta Hersol.—Es que vende más un desenlace feliz con los dos protagonistas —argumenta el productor.
—¡Estoy harto de sus manipulaciones! Encima, esa actriz insípida que eligieron como protagonista se va de viaje a Guadalajara en medio rodaje. ¿Y la telenovela? ¿Dónde queda?
—Espere, Hersol, no le permito que insulte a nuestra figura.
—Perdón, ¡más respeto conmigo! —interviene Fátima—. ¿Por qué me llamas insípida?
—¡Porque eres insípida como actriz! Ni siquiera eres mexicana.
—Yo no tengo la culpa de que me hayan convocado. Vengo de un gran éxito como Isabel, pobre secretaria y me seleccionaron para este proyecto. Si fui a México fue porque me lo pidió mi prima y porque quería empaparme de la cultura local para asimilar mejor la idiosincrasia de mi personaje.
El director interviene para poner orden en el foro, exigiendo concentrarse en la grabación de los capítulos finales.
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—Lorena no es mexicana. ¡Lorena es orgullosamente colombiana, nacida en los Llanos Orientales!
—Es que comercialmente vende más una mexicana que una colombiana.
—¿Ah, sí? ¿Y Shakira, Karol G o la telenovela Yo soy Betty, la fea? ¡Colombia vende y atrae al público!
—Lo sentimos, pero la decisión está tomada. Queremos que el personaje suene mexicano y por eso elegimos a Inés Lorena.
Sara Elcy se retira llena de coraje, pero decide serenarse para terminar sus escenas en Tengo que olvidarte, prometiendo entre dientes que la jugada no se quedará así.
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En Los Ángeles, Ruth le entrega a Milly las láminas faltantes para su álbum Panini.
—Estuvo genial. Hasta Juliana me ayudó a conseguirlas.
—¿Juliana?—Sí, la amiga de Matías.
Milly aprieta los puños al escuchar el nombre de Juliana, pero logra disimular su rabia.
—¡Ah, sí! Esa Juliana... Bueno, gracias por el favor.
—¿Y cómo te va con Sebastián? —pregunta Ruth.
—Nos va muy bien, solo que casi no lo veo por la cobertura de los partidos. Pero estoy muy enamorada de él. De hecho, tengo que verme con él ahora mismo.
—Cuídate mucho, amiga.
—Gracias.
+++
Poco después, Sebastián llega de sorpresa al apartamento de Milly. Para su asombro, encuentra allí a Arianna Lorena manipulando una serie de fotografías tomadas durante la estadía en Guadalajara, listas para ser enviadas a Ruth y sembrar la discordia sobre Matías y Juliana.
—¿Qué estás haciendo? —pregunta Sebastián sorprendido.
—¿Tú cómo entraste aquí?
—Milly me dio la clave de la puerta. Dime, ¿qué significan esas fotos?
—¡Esto no te incumbe!
Sebastián examina las imágenes y descubre el sucio montaje preparado por Arianna.
Sebastián examina las imágenes y descubre el sucio montaje preparado por Arianna.
—¿Por qué haces esto?
—¡Porque quiero que Ruth y Milly sufran! Quiero verlas destruidas y pienso usar a esa estúpida de Juliana para lograrlo.
—¡Pero si se supone que son tus amigas!
—¡Las odio! Son un par de moscas muertas, ¡pero yo me encargaré de arruinarles la vida!
—¡Sobre mi cadáver!
Ambos se enfrascan en un tenso forcejeo. Cuando Arianna alza un objeto pesado dispuesta a golpear a Sebastián en la sien, Milly aparece de golpe por la espalda y le asesta un fuerte impacto en la cabeza a Arianna, dejándola sin vida al instante. Sebastián observa horrorizado el cuerpo inmóvil en el suelo.
—¡Porque quiero que Ruth y Milly sufran! Quiero verlas destruidas y pienso usar a esa estúpida de Juliana para lograrlo.
—¡Pero si se supone que son tus amigas!
—¡Las odio! Son un par de moscas muertas, ¡pero yo me encargaré de arruinarles la vida!
—¡Sobre mi cadáver!
Ambos se enfrascan en un tenso forcejeo. Cuando Arianna alza un objeto pesado dispuesta a golpear a Sebastián en la sien, Milly aparece de golpe por la espalda y le asesta un fuerte impacto en la cabeza a Arianna, dejándola sin vida al instante. Sebastián observa horrorizado el cuerpo inmóvil en el suelo.
—¿Pero qué hiciste, Milly? ¡La mataste!
—¡Lo siento, pero te iba a matar! ¡Tenía que hacerlo!
—Gracias... ¿Tenías idea de lo que esa mujer tramaba? Iba a usar a Juliana para ponernos a pelear a todas.
Milly contempla el cadáver de Arianna y, lentamente, arquea una ceja con frialdad y malicia.
—Pues... no me parece una mala idea. Creo que deberíamos continuar con su plan.
—¿Y qué pasa con el cuerpo? —pregunta Sebastián impactado—. Tenemos que llamar a la policía y declarar que fue en legítima defensa.
—Declara tú si quieres, pero a mí no me involucres. Yo voy a seguir adelante con el plan de Arianna.
Milly dibuja una sonrisa malévola mientras de fondo resuenan los sintetizadores del tema «Calibraciones» de Aparato Raro.
CONTINUARÁ...
—¡Lo siento, pero te iba a matar! ¡Tenía que hacerlo!
—Gracias... ¿Tenías idea de lo que esa mujer tramaba? Iba a usar a Juliana para ponernos a pelear a todas.
Milly contempla el cadáver de Arianna y, lentamente, arquea una ceja con frialdad y malicia.
—Pues... no me parece una mala idea. Creo que deberíamos continuar con su plan.
—¿Y qué pasa con el cuerpo? —pregunta Sebastián impactado—. Tenemos que llamar a la policía y declarar que fue en legítima defensa.
—Declara tú si quieres, pero a mí no me involucres. Yo voy a seguir adelante con el plan de Arianna.
Milly dibuja una sonrisa malévola mientras de fondo resuenan los sintetizadores del tema «Calibraciones» de Aparato Raro.
CONTINUARÁ...
¿Se saldrá con la suya Milly para enemistar a Ruth con Juliana?
¿Como le irá a Jorge Emilio en su cita con el guapo de los helados?
¿Cambiarán el final de la telenovela Tengo que olvidarte?
***La canción elegida es "Sube al desván", interpretada por Chayanne:










Jorge Emilio y pelayo m encantaron
ResponderEliminarGracias por el comentario. No sabia que hacer con ese personaje y de repente, me acorde de tu foronovela. :)
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