CAPÍTULO 16: DE TU AMOR (Con ayuda de IA)


CAPÍTULO 16: DE TU AMOR (Con ayuda de IA)

En Los Ángeles, Milly se encuentra con Sebastián en un cuarto de hotel…

—¿Ya te deshiciste del cuerpo de esa zorra? —exige saber ella.

—Sí, lo hice —responde él, notoriamente nervioso.

—Te percataste de que nadie te mirara, ¿no?

—Descuida. Fui muy cuidadoso. ¿Y tú?

—Yo le mandé el video a Ruth… En este preciso momento, debe estar reclamándoles a Matías y a la tal Juliana.

—Dime, Milly, ¿qué ganas con todo esto?

—Fastidiar a Ruth.

—¿Por qué la odias tanto? Ella siempre ha sido una buena amiga para ti.

—Es una coqueta. Se la pasa coqueteando con todos los hombres. Yo lo quería a él, ¡pero ella me lo quitó!

—¿De qué estás hablando?

—¡Yo vi primero a Matías y ella se metió en mi relación! ¡Me lo quitó!

—¿Y qué tiene que ver Arianna Lorena en todo esto?

—¡Es una hipócrita, una dos caras! ¡Espero que se pudra en el infierno!

—Pienso que deberíamos dar parte a las autoridades…

—¡De ninguna manera! ¡Si yo caigo, tú te caes conmigo! Mejor… ¿por qué no hacemos el amor?

La malvada mujer comienza a seducirlo. Sebastián cae por un momento ante sus encantos, pero reacciona a tiempo y se aparta. Está metido en un grave aprieto y la culpa empieza a atormentarlo, mostrando las primeras fisuras en esta alianza de villanos. Sin embargo, sabe muy bien que Milly es peligrosa y capaz de cualquier atrocidad con tal de lograr sus objetivos.

+++

En Miami, Ruth ya recibió las fotos manipuladas que le envió Milly. Llama de inmediato al celular de Matías para reclamarle:

—Dime, Matías, ¿estás con esa mujer?

—¿Qué mujer?

—Con esa tal Juliana… ¿estás con ella?

—No, por supuesto que no.

—¿Qué es lo que sientes por ella?

—Te lo he dicho mil veces: Juliana es una buena amiga, nada más.

—Tenemos que hablar en persona. Tomaré el avión privado para viajar a Miami de inmediato.

—Espera, yo tengo que viajar a Los Ángeles a cubrir un partido. Allá podemos vernos y hablar. Pero dime, ¿de qué estás hablando exactamente?

—Te lo acabo de mandar a tu WhatsApp.

Ruth le envía las imágenes retocadas. Matías observa la pantalla, completamente desconcertado.

—Conque es tu «mejor amiga», ¿verdad? Ya Milly me lo había advertido y yo no quise creerle…

—¡Estas fotos no son reales! ¡Están manipuladas! Juliana y yo solo somos amigos, ¡entre nosotros no hay nada! Dime, ¿quién te las mandó?

—No viene al caso saberlo… ¡Qué ilusa fui!

—Todo tiene una explicación. Ahora mismo tomaré un vuelo a Los Ángeles y lo hablamos con calma, ¿de acuerdo? Por favor… Ya verás que todo se aclarará y podremos casarnos.

—Yo ya no creo que vaya a haber boda.

—No digas eso. Ahora mismo me voy para allá. Espérame.

Ambos cuelgan al mismo tiempo.

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En ese momento suena el intercomunicador en el departamento de Matías. Él atiende y se dirige a abrir la puerta: se trata de Felipe, el odontólogo, y de Cote. Matías se sorprende al recibir la visita imprevista de sus amigos.

—Vaya, qué grata sorpresa. Por favor, pasen. ¿A qué se debe la visita? —saluda Matías.

—Quisimos venir a saludarte, hermano —dice Felipe—. La verdad es que Cote y yo estábamos en Mojito’s Place con unas «minas» de lo más simpáticas cuando nos acordamos de ti y quisimos darnos una vuelta.

—¿Y cómo averiguaron dónde vivía? —pregunta Matías.

—Juliana nos dio la dirección —responde Cote.

—¿Juliana? ¿Y ella dónde está?

—Sigue en el bar con Jorge Emilio. Él se veía algo triste y fastidiado —explica Cote—. Son muy buenos amigos.

—¡Oh! Perdón, olvidé ofrecerles algo de tomar. ¿Una cervecita?

Cote acepta la cerveza, mientras que Felipe, como viene manejando, pide una gaseosa. Matías va al refrigerador, sirve las bebidas y todos brindan con la intención de celebrar la futura boda.

—Gracias, amigos… pero creo que ya no va a haber boda —suelta Matías, preocupado.

—¿Pero qué pasó? —se extraña Felipe—. ¿No te veías súper enamorado?

—Alguien nos tendió una trampa. Por eso debo viajar de emergencia a Los Ángeles para aclarar todo este asunto.

—¿Quieres mucho a esa mina? —pregunta Cote.

—Amo a Ruth con toda mi alma —afirma Matías con ilusión.

—¿Y Juliana? —indaga Felipe.

—Ella es alguien muy especial para mí, pero el amor de mi vida se llama Ruth Montgomery. Por eso me urge viajar a Los Ángeles. Permiso, voy a alistar todo.

Tras terminar sus bebidas, ayudan a Matías a empacar sus maletas y lo llevan al aeropuerto.

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Durante el trayecto, mientras suena "Mágico Ideal" de Joe Vasconcellos en la radio, Cote les habla de su relación con Cristina, la cantante de quien está cada vez más enamorado, aunque confiesa que también le atrae la sensualidad de Olivia. Por su parte, Felipe comenta su romance con Giselda, su paciente colombiana, a pesar de que Paola insiste en acercársele.

—¡Menudo lío tienen ustedes dos! —se ríe Matías—. Por un lado Cote con sus dos cantantes y por el otro Felipe con sus pacientes… ¡Están hechos unos donjuanes! Y yo que pensaba que era el único con problemas aquí… Pero díganme la verdad, ¿por quién se decantan sus corazones?

—El mío le pertenece a Cristina —asegura Cote.

—Y el mío a Giselda —confiesa Felipe—. Es la mujer más linda que he visto en mi vida.

Y así continúan entusiasmados el camino hacia el aeropuerto.

+++

Mientras tanto, en Mojito’s Place, Jorge Emilio se toma unas cervezas con Juliana.

—Oye, Juli —dice Jorge Emilio—, ¿sabes algo de Matías?

—No lo sé. Cote y Felipe fueron a visitarlo a su apartamento.

—¿Todavía lo quieres?

—Sí, lo quiero, pero él se va a casar con una buena chica. Más bien, estamos aquí para divertirnos, ¿verdad?

En ese momento, Jorge Emilio desvía la mirada y descubre a Pelayo coqueteando muy cerca con Inés Lorena. Lleno de coraje, intenta reaccionar, pero Juliana lo tranquiliza:

—No le hagas caso. Ellos no valen la pena.

—Tienes razón, no vale la pena. Además, ¡hay mucho chico guapo por aquí!

De pronto se aproximan Aleja y Maylin. Jorge Emilio nota que esta última luce muy angustiada.

—¿Te pasa algo, Maylin? —pregunta él.

—Me encontré con el tal Maleani —cuenta Maylin—. Me estaba chantajeando con no decir nada de lo que pasó esa noche si le soltaba chismes sobre las grabaciones de la telenovela.

—Ese tipo no va a cambiar nunca —opina Jorge Emilio—. Siempre me cayó pésimo.

—Miren esto —interviene Aleja revisando su teléfono—. ¿Ya vieron su programa? Anda diciendo que hay fuertes tensiones entre guionistas y productores. ¿Pueden creerlo?

Aleja les muestra el video en YouTube justo cuando llega Patrick trayendo cócteles para ellas.

—A mí tampoco me cae ese sujeto —aporta Patrick—. Eso no es más que prensa basura y publicidad barata. Yo en su lugar no le haría caso.

—Díganme una cosa, amigos… —pide Maylin—. ¿Tan borracha estuve esa noche?

—Pues para qué te digo que no, si sí —responde Aleja—. La verdad es que estabas bastante mal.

—No me acuerdo de nada —se lamenta Maylin—. ¿Pero no vieron nada raro?

—¿Cómo qué cosa?

—Como si alguien me hubiera puesto algo en el trago…

—Ejem —interrumpe Patrick—. Yo vi claramente cuando él puso algo en tu bebida. Su amigo Cote también lo vio.

Maylin comprende de inmediato que todo fue una trampa de Maleani. Furiosa, comienza a orquestar un plan para desenmascararlo con el apoyo de Jorge Emilio, Patrick, Aleja y Juliana.

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Mientras tanto, tras bambalinas, Cristina encarará a Olivia:

—Oye, ¿tú qué te traes con Cote, eh? —exclama Cristina.

—No sé de qué me estás hablando —responde Olivia con tono desfachatado.

—Yo vi perfectamente cómo le cantabas de coqueta. Quiero que sepas que a Cote me lo dejas tranquilo.

—Que yo sepa, entre Cote y tú no hay nada oficial.

—¡Él es mío y tú me lo quieres quitar! ¡Zorra! ¡No soporto cómo le coqueteas!

—¿Y dónde está Cote ahora, eh? Yo no lo veo por ningún lado. ¿Y si se fue detrás de otra?

—¡No! ¡Cote me ama a mí! —asegura Cristina—. Él mismo dijo que yo soy su favorita.

En ese instante les avisan que deben salir al escenario y, ante el público, ambas dejan de lado sus diferencias para ofrecer un espectáculo profesional.

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En otra zona de Mojito’s Place, Giselda bebe varios tragos de aguardiente uno tras otro, tanto que empieza a marearse. Paola se le acerca para hablarle:

—¿Qué te pasa, Giselda? —pregunta Paola.

—¿Sabes a dónde fue Felipe? No lo veo por ningún lado…

—Dime, ¿qué te traes tú con el odontólogo?

—Nada, ¡solo que hoy llegó a mi casa con un enorme ramo de rosas rojas! ¿Puedes creerlo?

—¿Felipe te regaló flores? Esa no te la creo.

—Créeme. Mi hermano estuvo ahí y vio cuando me las entregó. Él sabe lo mucho que me quiere Felipe.

—¡Mientes! ¡Lo haces para mortificarme! ¡Felipe me quiere a mí!

—Pues créeme que es la pura verdad.

En ese momento aparece Desirée luciendo su uniforme de chef.

—¿Les pasa algo a ustedes dos? No me digan que se están peleando por el odontólogo…

—Para nada —disimula Paola—. Solo estábamos planeando el próximo golpe de «Las Pantoja».

—¡Shhh! —la frena Desirée—. Aquí no, que las paredes tienen oídos. Salgo en unas horas y ahí hablamos del plan.

Acuerdan reunirse más tarde. Jorge Patricio llega en ese momento y nota el estado de ebriedad de su hermana:

—Giselda, vámonos. Estás tomando demasiado.

—Ay, hermanito… ¿Acaso no puedo estar con mis amigas?

—Estas tipas no son tus amigas. Vámonos de aquí… ¡ya!

Jorge Patricio la toma del brazo para sacarla a pesar de los reclamos de Desirée y Paola. Giselda se zafa bruscamente y tropieza con Juliana, quien le aconseja que le haga caso a su hermano.

—Ah, sí… ¿Y por qué defiendes tanto a mi hermano, eh?

—Es tu hermano —dice Juliana calmada—. Si te pide que se retiren, deberías obedecerlo.

—Yo solo estaba pasándola rico con mis amigas. ¿Hay algo de malo en eso? Dime… ¿te gusta mi hermano?

—Tu hermano es solo un buen amigo. Anda, hazle caso y vete a casa.

—¿Y si no quiero? ¡Ay, me encanta esta canción!

Completamente ebria, Giselda se sube al escenario e interrumpe la presentación de Cristina y Olivia para interpretar su propia versión de "Atado a un sentimiento", dedicándosela a Felipe. La seguridad del local interviene para bajarla del escenario, mientras Jorge Patricio y Juliana la auxilian para sacarla del bar.

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Cerca de allí, Sara Elcy se llena de rabia al ver a Inés Lorena junto a Pelayo. Aprovechando que Inés Lorena fue al baño, decide acercársele para seducirlo:

—Hola, guapo… ¿Qué haces tan solito por aquí? —susurra Sara Elcy sensual, acariciándole el torso.

—Pues aquí andamos, guapa —responde Pelayo—. ¿No nos hemos visto antes?

—Seguro me viste en la televisión. Soy actriz.

—Sí, debe ser eso…

Sara Elcy une sus labios a los del hombre en un beso atrevido. Sin embargo, Pelayo distingue a Inés Lorena regresando, reacciona a tiempo y se separa de la atractiva mujer. Se reúne con Inés disimulando la situación, aunque entre Sara Elcy y Pelayo queda flotando una mirada discreta que promete un próximo encuentro.

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Al día siguiente, durante una pausa en los estudios de grabación, Maylin platica con Fátima:

—¿Te pasa algo, prima? —pregunta Fátima.

—Es que ayer me enteré de que el canalla de Maleani me drogó para llevarme a la cama. ¡Ya verá, lo voy a denunciar! Además me chantajeaba pidiéndome chismes de la novela.

—Ese tipo no aprende —suspira Fátima—. Ya sabes todo lo que dice de mí en su programa…

—Mejor ni hablemos de él. Oye, ¿qué ha sido de tu prima Alex?

—Está muy bien, coordinando una reunión de foronovelistas.

—¿Foronovelistas? ¿Qué es eso?

—Una reunión de escritores de foronovelas.

—¿Como lo que escribía tu novio, Ariel Cervantes?

—Así es. Ella logró contactar a varios autores y quiere organizar un encuentro.

—¿Y Ariel Cervantes va a ir?

—Espero que no. Además él siempre ha dicho que no es foronovelista, sino escritor.

—Y dime… ¿todavía lo quieres?

Antes de que Fátima pueda responder, el director las llama para reanudar las grabaciones.

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Días después, Alex y Marco Samuel ultiman los detalles para la esperada cumbre de foronovelistas. 

Los autores comienzan a llegar desde distintos rincones del mundo: Luciana desde Argentina, Acka desde Serbia, Acil desde Perú, Fabiola Rivas, Eduardo Ovando y Pato Pericic desde Chile, Maryfabi desde Venezuela, Ainhoa Odriozola y Francine desde España, y Maricela Diana Wellness desde Cuernavaca, México. Maylin asiste acompañada por Aleja y Patrick.

Patrick aprovecha para ofrecer sus servicios como editor a los presentes. Fabiola, Maryfabi, Francine y Ainhoa le coquetean abiertamente, pero Aleja reacciona celosa y marca territorio con su pareja. Maylin, por su parte, coquetea de forma divertida con Eduardo Ovando, Pato Pericic, Marco Samuel y Acil.

Todos finalmente comparten cara a cara, recordando los viejos tiempos en los foros y conversando sobre sus vidas actuales. De repente, una presencia inesperada sorprende a Fátima y Alex: es Ariel Cervantes.

—¿Ariel? —se asombra Fátima—. ¿Qué haces aquí?

—Vine invitado por tu prima Alex —dice Ariel, tragando saliva al ver a Fátima.

—¡Alex! —exclama Fátima indignada—. ¿Tú invitaste a Ariel?

—¡Eso no es cierto! —se defiende Alex—. Yo invité a Acil. Él seguro se enteró y quiso venir, pero debes creerme, prima… ¡sería incapaz de hacerte pasar un mal rato!

—Sí, te creo…

—¿Y ahora qué hacemos?

Para salir del paso, Fátima conecta el equipo de karaoke y empieza a cantar junto a su prima la pegajosa canción "No vas a hacerme el amor" de Maché, dedicándosela indirectamente a Ariel:

“No, no, no, tú no me quieres / No, no, no / No, no, no, te estás burlando de mí / De mis sentimientos, sí.”

CONTINUARÁ...

-¿Por qué Fátima le canta esa canción de Maché a Ariel Cervantes?

-¿Será que Cristina y Coté se han enamorado de verdad?

-¿Arreglará Matía el malentendido con Ruth?

***La canción elegida es "No vas a hacerme el amor", interpretada por Maché:

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